Bruno Harrison se dirigió a su casa luego de un largo día de trabajo en la oficina. Se encontraba investigando unos casos de asesinato y, en apariencia, parecían mantener relación unos con otros. Creía que se encontraba frente a un asesino en serie. En eso estaba, trabajando de día y noche, tanto que su cabeza no pensaba en otra cosa. A consecuencia de esto, su relación con su esposa, Mónica, se iba poniendo cada vez más tensa y distante.
Esa noche, al llegar a su casa, observó que había un sobre que asomaba fuera del buzón
[[Abrir la carta]]
[[entrar a la casa]]
Se acercó, curioso, y lo abrió. Al ver el contenido un frío le corrió por la espalda. Dentro del sobre encontró un pétalo marchito. Justamente ese era el objeto que el asesino que venía investigando, dejaba como marca en la escena luego de cometer los crímenes. Hasta donde había avanzado en sus investigaciones, el asesino había mantenido vínculo con las mujeres que aparecían muertas y, en todos los casos, aparecía un pétalo marchito. Resultaba ser la firma que confirmaba quién era el autor del hecho.
Con el sobre recién abierto todavía en la mano, siguió ingresando a su casa. El pasillo le pareció más largo que nunca. Sus propios pasos resonaban como martillazos en su cabeza. Notó cómo se aceleró su ritmo cardíaco y su frente se cubría de sudor. Cuando finalmente llegó a la puerta de su habitación se encontró con una terrible escena, tal como lo imaginaba: sobre la cama vio a su esposa, asesinada. El mensaje era claro, le estaba advirtiendo que interrumpiera sus investigaciones en relación a estos casos. Sintió una fuerte contradicción. Ahora más que nunca pensaba seguir a fondo, investigar cada detalle, enfrentar el miedo y cobrarse además la muerte de su esposa.
[[los siguientes dias]]
Ingreso a su casa normalmente. El pasillo le pareció más largo que nunca. Sus propios pasos resonaban como martillazos en su cabeza. Notó cómo se aceleró su ritmo cardíaco y su frente se cubría de sudor. Cuando finalmente llegó a la puerta de su habitación se encontró con una terrible escena, tal como lo imaginaba: sobre la cama vio a su esposa, asesinada. El mensaje era claro, le estaba advirtiendo que interrumpiera sus investigaciones en relación a estos casos. Sintió una fuerte contradicción. Ahora más que nunca pensaba seguir a fondo, investigar cada detalle, enfrentar el miedo y cobrarse además la muerte de su esposa.
[[los siguientes dias]]
Era tal su obsesión que comenzó a provocar preocupación en su oficina. Tanto su secretaria como su asistente intentaron convencerlo de que se tomara un descanso, dejara esta investigación de lado y realizara un viaje que lo despejara. Sin embargo, Bruno no tenía cabeza, ni ojos, ni tiempo para otra cosa que no fuera eso.
Siguieron apareciendo nuevos casos que llevaban la misma firma. Siempre aparecía el pétalo marchito de alguna u otra manera. A veces era más evidente, otras le llevaba más tiempo encontrarlo, pero siempre estaba ahí.
Luego de meses de intenso trabajo, de noches despierto, de evidencia y pruebas acumuladas, ya estaba muy próximo a resolver el misterio. Estaba seguro que ya tenía al asesino prácticamente rodeado y de un momento a otro daría con él y podría encarcelarlo.
Tenía su informe casi listo para entregar a la policía. Regresó a su casa agotado luego de un largo día de trabajo.
[[ingresar a la casa]]
[[desviarse a un bar]]
Cuando ingresar se sorprendio al encontrar el largo pasillo cubierto de pétalos marchitos. En ese mismo instante, antes de que pudiera reaccionar ni pensar nada, se dio cuenta, al mismo tiempo que el hombre se abalanzó sobre él, que era él quien quedó rodeado y vencido.
A la mañana siguiente la noticia de la muerte de un investigador privado ocupaba la página de policiales del diario. Allí se leía que otro detective, Brad Hudson, había sido asignado para descubrir qué había ocurrido.
[[fin]]
Cuando estaba llegando a la casa desidio desviarse a un bar a tomar algo para calmar su estres. Despues de estar un largo tiempo en el bar, y de notar que si seguia ahi no podria manejar, decidio marcharse a su casa.
Cuando ingresar se sorprendio al encontrar el largo pasillo cubierto de pétalos marchitos. En ese mismo instante, antes de que pudiera reaccionar ni pensar nada, se dio cuenta, al mismo tiempo que el hombre se abalanzó sobre él, que era él quien quedó rodeado y vencido.
A la mañana siguiente la noticia de la muerte de un investigador privado ocupaba la página de policiales del diario. Allí se leía que otro detective, Brad Hudson, había sido asignado para descubrir qué había ocurrido.
[[fin]]
Escrito por:
*Rosario Laurito
*Luz Ojeda
curso: 4º2º T.Tarde
Ideas del cuento:
- Mr. Mercedes (Stephen King)